lunes, agosto 17, 2009
jueves, agosto 13, 2009
Honduras. Comunicado de Horacio González, Director de la Biblioteca Nacional (Argentina)
Honduras
En nombre de
Ante esta nota, el Secretario General de ABINIA ha respondido que “lo correcto sería solicitar el pronunciamiento de cada una de las bibliotecas nacionales iberoamericanas, como instituciones”. Concordando con esta opinión, pero reconociendo la premura de una situación ante la que no debemos permanecer indiferentes, me animo a reenviar esta sugerencia de realizar un pronunciamiento común. Daré a conocer al mismo tiempo a los medios de prensa este documento.
Dr. Horacio González
Director de
de
Devastación de las bibliotecas niponas

LA DEVASTACIÓN DE BIBLIOTECAS JAPONESAS
DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Fuente: http://www.cebi.org.mx/niponas.html
Felipe Meneses Tello
fmeneses@correo.unam.mx
[...] debemos estar alertas para no
sobrestimar a la ciencia y a los métodos científicos
cuando se trata de problemas humanos".
Albert Einstein
Día: 6 de agosto Año: 1945 Hora: 8:15 Lugar: Hiroshima
Una de las ciudades más atractivas de Japón y hasta ese fatídico día poco afectada por la guerra, sería destruida a consecuencia de la bomba atómica que arrojó el B-29, el "Enola Gay", comandado por el coronel Paul W. Tibets. Resultado: más de cien mil muertos, 15 mil heridos graves y 30 mil "leves". Los efectos de la bomba, como sabemos, se han prolongado hasta hoy en día por la irradiación nuclear, producto del famoso Proyecto Manhattan.
A más de cincuenta años de distancia, los estudiosos de la II Guerra Mundial han demostrado científicamente que el Imperio del Sol Naciente estaba, sin esperanza alguna, derrotado militarmente desde la conquista norteamericana de la isla de Okinawa; esto es, a partir de la primavera de 1945. En el verano, el portento de la fuerza aérea nipona (portaaviones, aeródromos, etc.) y el grueso de la industria bélica de esa nación oriental habían sido destruidos sistemáticamente por el ejército estadounidense. La infantería del ejército nipón presentaba escasez de petróleo. Día tras día, los aviones aliados colaboraban con su cuota de fuego: miles de bombas incendiarias eran arrojadas sobre los principales centros industriales de Tokio, Osaka, Kobel, Kyoto, y otros, diezmando a la población civil. Los que sobrevivían del terror aéreo, el hambre daba cuenta de ellos, pues las reservas de arroz se habían agotado. La derrota del Japón era inminente.
No obstante, la astucia de los Aliados, el silencio del Consejo Supremo de Guerra nipón ante el Ultimátum de Postdman, en el que se exigía la rendición incondicional del imperio, así como la heroicidad con que combatían las tropas japonesas, fue lo que decidió el uso de la bomba atómica contra Hiroshima, y tres días más tarde sobre Nagasaki. El 10 de agosto Japón capitulaba.
P. O. Keeney, uno de los autores occidentales que abordó poco tiempo después la devastación de las bibliotecas niponas durante la II Guerra Mundial, afirmó que la destrucción de ese tipo de fuentes de información fue mayor en los países agredidos que en las naciones agresoras. De acuerdo con la historiografía bélica, al imperio de Hiroito ¿cómo se le puede considerar, acorde a la premisa de Keeney? Sin duda que se le debe ubicar principalmente en el grupo de naciones agredidas; sí, pese a su agresión alevosa que perpetró contra la base norteamericana de Pearl Harbour el 8 de diciembre de 1941, y de haber pertenecido a los países del eje, los cuales enarbolaban la bandera del fascismo. El grado de destrucción que sufrió y la geográfica en donde desarrolló su táctica y estrategia militares, sostiene este punto de vista.
Seguir leyendo en:
http://www.sld.cu/sitios/bmn/
miércoles, agosto 05, 2009
Master. D - Curso de oposiciones de Biblioteca
Tel. 976 764 100 | Fax 976 764 110
Ctra. Madrid (N-IIa), km 314,8 | 50012 ZARAGOZA
Master-D es la primera empresa
a nivel nacional en España
con un sistema de calidad conforme
a las normas ISO 9001
para el diseño de cursos a distancia.
Hoy en día, encontrar un buen trabajo es una misión difícil ya que el número de candidatos es mucho más elevado que el número de ofertas de empleo. Por ello, la especialización y la formación se han convertido en una tarea casi obligada para todos los aspirantes a un puesto de trabajo.
La inestabilidad laboral debido a la crisis, ha propiciado un aumento de personas que se decantan por la oferta de empleo pública y deciden preparar oposiciones.
Compatibilizar la vida laboral con los estudios no es sencillo para todo el mundo. Para estas personas que no pueden dedicarse en exclusiva a preparar oposiciones está la alternativa de la formación a distancia o semipresencial que han supuesto un avance en los modelos educativos actuales. Un ejemplo de sistema de formación abierta es la empresa Master-D.
Master Distancia es una empresa líder en formación a distancia y está presente en España y en otros países como Grecia, Portugal, China o Brasil. Sus más de 15 años de experiencia avalan su profesionalidad y la calidad de sus cursos. Su oferta formativa es muy amplia desde cursos para preparar oposiciones, cursos de tipo técnico o profesional, idiomas, postgrados o masters, formación profesional o energías renovables, entre otros.
El curso de oposiciones de Biblioteca de Master-D supone doblar las posibilidades de conseguir una plaza en una biblioteca. A través de una metodología guiada, el alumno puede ir aprendiendo a su ritmo, ya que es un sistema personalizado y flexible, donde los tutores guían a los alumnos en el estudio y resuelven sus dudas. Los temarios son actualizados constantemente.
http://www.masterd.es y http://www.masterd.com
viernes, junio 12, 2009
Un blog sobre recuperación de información en la web
Tras diversos avatares he decidido liberar todos mis derechos sobre este libro que elaboré hacia el año 2004 y hacerla pública a través de esta web. El objeto de la misma, en una primera instancia, no es otro que presentar parte del material que recopilé para la realización de mi tesis doctoral en un formato más dinámico e interactivo que habilitar el acceso al documento en PDF. "
jueves, mayo 28, 2009
Eco y los impresos

Sus obras tienen repercusión en todo el mundo. Los conceptos que expone Umberto Eco son leídos y escuchados con atención porque abren el camino a la reflexión y, muchas veces, también a la polémica. Días pasados, estuvo en Madrid, donde se refirió al impacto que tienen en la sociedad los cambios en materia de difusión de las ideas y afirmó que la palabra impresa tiene y tendrá gran vigor. Si bien reconoció la transformación que plantean la computación y los medios digitales, el intelectual expresó los textos impresos, como es el caso de los libros, perduran más de mil años, como el público puede observar y admirar en las mayores bibliotecas que hay alrededor del planeta.
Umberto Eco acaba de publicar un libro en Italia con el significativo título de No esperéis libraros de los libros y el martes, en Madrid, defendió la pervivencia del papel frente a los soportes digitales. Pero el reputado semiólogo y popular novelista no apoya el invento de Gutenberg por razones nostálgicas, sino por variados argumentos que desgrana en el citado libro que ha surgido como fruto de un debate con el cineasta francés Jean Claude Carriere. "Desde luego", comentó Eco en una multitudinaria conferencia de prensa, "si tuviera que dejar un mensaje de futuro para la Humanidad, lo haría en un libro en papel y no en un disquete electrónico. Esta mañana (el martes para el lector) he visitado la Biblioteca Nacional y he visto libros que tienen 500 años de antigüedad y si considero los manuscritos he visto algunos ejemplares escritos hace 1.000 años. Ahora bien, no sabemos cuánto puede durar un disquete de ordenador. Los llamados discos flexibles han muerto antes de agotar su capacidad de almacenamiento de datos. En cualquier caso, hemos escrito un libro de 350 páginas para argumentar la larga vida que aguarda al libro en papel".
Seguir leyendo en:
http://www.elpais.com.uy/090523/lault-418838/mirador/Umberto-Eco-proclama-vigor-del-libro-impreso
sábado, mayo 02, 2009
Los libros no mueren

Escribe: Umberto Eco*
Recientemente, durante el día de cierre de un taller para libreros realizado en Venecia, Italia, uno de los temas en la agenda del día fue la transitoriedad de los métodos de almacenamiento de datos utilizados por los medios de comunicación. Las formas usadas por los medios para almacenar información han incluido pastillas de arcilla, papiro, pergamino y, obviamente, el libro impreso. Muchos ejemplares de este último dispositivo han logrado sobrevivir durante los últimos 500 años, pero sólo aquellos fabricados con papel de trapo.
Hacia la mitad del siglo XIX, los industriales viraron al papel fabricado con pulpa de madera, aunque parece que este tipo de papel tiene una vida máxima estimada de 70 años. (Recoja periódicos o libros impresos en el período de posguerra y vea cómo se van despedazando cuando usted intenta hojearlos). Desde allí, la gente ha estado dictando conferencias y estudiando varios medios y métodos para salvar los libros en nuestras bibliotecas. Una de las ideas más populares (pero casi imposible de aplicar a todos los libros existentes) es escanear todas las páginas y transferirlas a un medio electrónico.
Pero esto conduce a otro problema. Todos los medios para transferir y conservar información, desde fotografías hasta cintas de video, desde discos hasta tarjetas de memoria, son más perecederos que los mismos libros.
Conocíamos cuánto duraría un disco de vinilo antes de que comezara a fallar, pero aún no hemos tenido tiempo para verificar la vida útil del CD-ROM que, aunque fue una vez aclamado como la invención que salvaría al libro, pronto se marchó del mercado porque se hizo posible tener acceso a la misma información en línea a un costo inferior. Tampoco conocemos cuánto durarán las películas en DVD: sólo sabemos que a veces los DVD se comportan de manera irregular si los utilizamos demasiado a menudo. Y nunca tuvimos tiempo para calcular cuánto durarían los disquetes: rápidamente fueron sustituidos por los discos rígidos, luego por los discos regrabables y finalmente por unidades de disco USB.
La desaparición de estos medios de comunicación fue acompañada por la supresión de las computadoras capaces de leerlos. Muy pocos tienen aún computadoras con ranuras para disquetes. Por lo que si no tomamos todos los datos registrados sobre el viejo medio y los transferimos al nuevo cada dos o tres años, por lo visto indefinidamente los habremos perdido para siempre, a no ser que tengamos una docena de ordenadores anticuados, uno para cada medio extinto.
Los medios mecánicos, eléctricos o electrónicos se deterioran rápidamente o bien aún no sabemos cuánto tiempo durarán. Con algunos tipos de almacenamiento de datos, probablemente no lo sabremos nunca. Un golpe de energía, un rayo en el jardín o cualquier otro acontecimiento aún más trivial es suficiente para desimantar y borrar casi cualquier forma electrónica de almacenamiento de datos. Si un apagón durara bastante tiempo, ya no sería capaz de tener acceso a cualquiera de mis archivos. Si mi ordenador o mi libro electrónico caen del quinto piso, perderé todos los datos, si se cae un libro, en el peor de los casos se despedazará.
Los medios de almacenamiento modernos parecen haber sido creados más para la difusión de información que para su conservación. El libro ha sido durante mucho tiempo el instrumento principal de difusión, pero también de conservación.
Tal vez en algunos siglos el único modo de recuperar la información del pasado, una vez que todos los medios de comunicación de almacenamientos electrónicos se hayan desimantado, será leyendo un fino incunable. Y de nuestros libros modernos, los sobrevivientes exclusivos serán aquellos impresos sobre papel de alta calidad, o aquellos hechos sobre papel sin ácido que muchos editores ahora ofrecen.
No soy un conservador reaccionario. Tengo copias de las más importantes obras maestras de la literatura universal y la historia completa de la filosofía en un disco duro portátil de 250 gigabytes: es mucho más práctico usarlo para encontrar una cita de la Suma teológica de Dante que lo que resultaría levantar y hojear un enorme volumen de una alta estantería. Pero me alegro de que aquellos libros estén todavía allí, como garantía para cuando los instrumentos electrónicos nos fallen.
jueves, abril 30, 2009
La lectura en tiempos del Zapping

Por Néstor García Canclini
Como antropólogos no podemos simplemente escandalizarnos. Nuestra profesión exige describir los hechos – aunque nos gusten tan poco como la antropofagia o la jibarización de cabezas – y tratar de entender por qué suceden, qué sentido revelan cómo parte de una sociedad. Tuve oportunidad de dirigir una tesis de doctorado dedicada a los hábitos de los alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la cual su autor, Adrián de Garay, cuenta que al visitar las casas de los estudiantes comprobó que sus bibliotecas se componían a menudo sólo de fotocopias engargoladas. En dicho estudio advertimos que ese modo fragmentario de acceder al conocimiento y organizarlo tiene relación con el nivel económico y con el dato de que muchos estudiantes universitarios son en México el primer miembro de la familia que trasciende la educación primaria.
Pero antes de hablar de los procedimientos que utilizan los estudiantes para informarse y aprobar las materias, quiero traer un testimonio en el que podemos comenzar a ver que las maneras de leer de los profesores no son tan distintas de las habituales en los alumnos.
Comienzo con un relato de mis no lecturas antropológicas para acreditar mi autoridad sobre el tema. Cuando llegué a México, en agosto de 1976, mi formación había sido en filosofía. Fui profesor de antropología filosófica en Argentina: en esos cursos había enseñado obras de Lévi-Strauss, Edmund Leach y otros antropólogos que sí había leído pero atendiendo más a su interés teórico. La mayor parte de la bibliografía antropológica canónica era para mí un conjunto de referencias en textos de esos antropólogos y de filósofos como Maurice Merleau Ponty y Paul Ricoeur. Mi primer trabajo en México fue en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, dónde gané una plaza para dictar cursos de clases sociales y metodología de las ciencias sociales. Para el curso de metodología, me servía lo que había aprendido al estudiar epistemología, pero ya mi formación en clases sociales era peculiar porque, salvo en dos cursos de sociología, el resto de mis profesores argentinos, bastante conservadores, no enseñaban marxismo. Leí a Marx, a Gramsci y Althusser junto con mis compañeros de generación y los comentábamos entre nosotros.
Sabemos por investigaciones antropológicas, cómo las de Howard. S. Becker sobre los hábitos de los estudiantes, que éstos aprenden tanto de sus profesores como de sus compañeros. Al llegar a México y comenzar a hacer trabajo de campo en Michoacán con los alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, advertí en qué grado los profesores también aprendemos de los alumnos: no sólo porque ellos tenían más información que yo sobre la revolución, los cristeros y las artesanías y fiestas que nunca había visto, sino porque ya habían leído a autores como Manuel Gamio, Gonzalo Aguirre Beltrán y Guillermo Bonfil. Mientras yo daba clases sobre esos antropólogos al día siguiente de leerlos y me basaba en fuentes secundarias para hablar de obras que todavía no conocía, ellos las habían consultado para otras materias. Este aprendizaje recíproco ha continuado hasta el seminario de posgrado sobre Estética y antropología, que dicté en la UAM en el verano de 2008, al que los alumnos trajeron textos y videos hallados al navegar por Internet y me revelaron contrastes entre James Clifford y Nathalie Heinich, entre la posproducción en el arte y la antropología posmoderna.
Uno puede sentir culpa, o al menos inseguridad, al no haber leído libros que un profesor debe conocer. También es posible ir un poco más allá y preguntarse si el privilegio de la cultura escrita puede sostenerse después de que la industrialización de las imágenes y la comunicación mediática modificaron el lugar de los libros como vía única para la circulación del saber.
Puede ocurrir que nos atrevamos a desafiar los hábitos xerox o los hábitos scanner de los alumnos y anunciemos al comienzo del curso que hay dos libros centrales en la materia, que harían bien en comprar, y hasta incluyamos un libro propio con la secreta esperanza de que la autoridad del profesor incite a tenerlo. Cuando luego comprobamos que apenas un 10% trae el libro a clase y el resto maneja fotocopias, quedan tres posibilidades: a) dudar de nuestra autoridad como profesores; b) prestar a los alumnos el propio libro y los de Clifford Geertz, Arjun Appadurai y Claudio Lomnitz, o darles uno mismo las copias, con lo cual nos autopirateamos y pirateamos a los autores que más apreciamos; c) repensar si el descalificador nombre de piratería es apropiado para designar nuevos procesos de reproducción y circulación del conocimiento.
Los empresarios de las editoriales, como las grandes productoras de discos y películas se enfurecen con esta aplicación de las nuevas tecnologías y propugnan, casi siempre inútilmente, que se repriman los usos que ellos juzgan ilegales. Sólo unos pocos editores tratan de repensar su oficio considerando las recientes técnicas reproductivas y su vasta socialización, las mutaciones radicales en los hábitos de comunicación y apropiación de la cultura. La cuestión de la llamada piratería no se limita a si se respeta la propiedad intelectual. Aquí quiero concentrarme en cómo los nuevos modos de acceder a los libros y las imágenes condicionan nuestras tareas como profesores y como alumnos.
Una historiografía menos ingenua sobre la lectura, como la practicada por Roger Chartier, revela que la articulación entre los distintos modos de leer, y otras formas orales y visuales de llegar al saber, tienen lejanos antecedentes, menos pulcros que los seleccionados por esa aristocracia letrada que colocó en los hábitos de lectura de libros, de libros completos, la clave de la educación legítima.
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Seguir leyendo en: http://www.revistaalambre.com/Articulos/ArticuloMuestra.asp?Id=25
jueves, abril 23, 2009
ISBN - Por Adrián Paenza
Tome un libro cualquiera. Fíjese en la parte de atrás (o algunas veces en alguna de las primeras páginas pares). Usted va a encontrar un número como el siguiente:
1-84046-637-5
Este número o código se llama ISBN, o sea (International Standard Book Number), es decir, un número que internacionalmente se asocia con el libro).
Esta sucesión de diez dígitos identifica al libro. Bárbaro. Pero ¿qué más? Uno podría decir que el primer dígito (o los primeros) identifica(n) el país de origen, que los siguientes indican la editorial, el título, la edición, etc. Y esto estaría bien. Pero aún no sería suficiente para merecer un comentario aparte. Lo notable es que el ISBN tiene propiedades escondidas que lo hacen muy interesante. Más aún: no todos los números de 10 cifras pueden ser códigos ISBN válidos.
Olvídese de los guiones que separan los dígitos. Hagamos de cuenta que el número es:
1 8 4 0 4 6 6 3 7 5
Uno los pone en una columna y agrega, en otra columna, los números del 1 al 10. Y los aparea (o sea, los va poniendo en el mismo renglón), y se obtiene entonces, la siguiente situación:
1 1
8 2
4 3
0 4
4 5
6 6
6 7
3 8
7 9
5 10
Una vez hecho esto, multiplique los números de cada renglón. Se tiene los siguientes resultados que ponemos en una tercera columna.
1 x 1 = 1
8 x 2 = 16
4 x 3 = 12
0 x 4 = 0
4 x 5 = 20
6 x 6 = 36
6 x 7 = 42
3 x 8 = 24
7 x 9 = 63
5 x 10 = 50
Luego, sume los valores de la última columna. En este caso, se obtiene el número 264.
Ahora, una breve pausa. Acá aparece la clave de lo que estamos haciendo. ¡Este número tiene que ser siempre un múltiplo de 11!
Seguir leyendo en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-113285-2008-10-14.html
El 'open access' y las publicaciones científicas
"La edición científica tradicional frena
la difusión del saber"
Por Ángel Díaz
Fuente: Campus (El Mundo-España)
Una compañía telefónica acaba de usar para anunciarse la imagen de un Alexander Graham Bell, admirado y aturdido, contemplando los avances de la era digital. Pero, por algún motivo, el reclamo publicitario no funcionaría igual si el 'resucitado' inventor se interesara por la edición científica, cuyos fundamentos también contribuyó a asentar al convertirse, en 1880, en uno de los impulsores de la revista 'Science'. No encontraría hoy Bell ningún artilugio parecido a los que él manejaba, pero sí podría dirigirse al quiosco y pagar unas monedas por un ejemplar en papel de su antigua revista. Como en la era victoriana.
Sin embargo, el sistema tradicional de difusión de la ciencia podría tener los días contados. Cada vez son más los investigadores que cuestionan el viejo modelo y va a ser muy difícil convencer a los estudiantes de hoy, la llamada 'generación Google', de que no todo está en 'Wikipedia' y el saber también cuesta dinero. El 'open access' (o, en español, libre acceso), aún menos desarrollado de lo que debería según los expertos, está ganando adeptos porque permite a los autores una mayor difusión de las investigaciones académicas, lo cual a su vez repercute en un mayor prestigio para ellos y un mayor aprovechamiento social de sus descubrimientos e ideas.
Seguir leyendo en: http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2009/548/1240351203.html
miércoles, abril 22, 2009
Terceras Jornadas Nacionales de Bibliotecología
Se realizarán en Jujuy las Terceras Jornadas Nacionales de Bibliotecología
Las Terceras Jornadas Nacionales de Bibliotecología, a realizarse en Jujuy los días 14, 15 y 16 de mayo próximo, contarán con la participación de prestigiosos disertantes que abordarán temas de suma actualidad como el Derecho a la Información, la Gestión en las Unidades de Información, la Regulación Jurídica del Patrimonio Documental y Bibliográfico, entre otro.
Las Jornadas, organizadas por el Superior Tribunal de Justicia y la Dirección de Bibliotecas del Poder Judicial de Jujuy, se desarrollarán en el Teatro Mitre, destinadas a bibliotecólogos, archivólogos y museólogos; personal de bibliotecas, archivos y museos, estudiantes de las tres especialidades; profesionales , empleados y estudiantes vinculados con la Ciencias de la Información y de la Documentación; docentes y estudiantes de otras áreas del conocimiento afines con la especialidad.
Entre las actividades programadas, se destacan las Conferencias que estarán a cargo del Dr. Héctor Eduardo Tizón , Juez Decano del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy sobre “ El derecho a la información y el deber de informar ” ; del Dr. Atilio Bustos González, Director del Sistema de Bibliotecas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Presidente de la Red de Archivos y Museos Patrimoniales de Chile, sobre los temas “ Gestión de Unidades de Información en la sociedad del conocimiento ” y la “ Importancia y necesidad de formulación de proyectos de Unidades de Información para postular a fondos internacionales ” ; de la Dra. Branka Tanodi, Directora del Archivo General e Histórico de la Universidad Nacional de Córdoba sobre “ Regulación jurídica del patrimonio Documental y Bibliográfico ”; la Lic. Cecilia Astudillo Rojas, Secretaria de la Red de Archivos y Museos Patrimoniales de Chile sobre “ Gestión moderna de Archivos : de la morgue de documentos a la Web ” y de la Lic. Carol Edith Vitagliano , Profesora de Museología en la carrera de Curaduría de arte del Philadelphia College for Advance sobre “ Los retos actuales y la gestión de Museos ”.
Seguir leyendo en: http://www.lahoradejujuy.com.ar/
jueves, noviembre 20, 2008
Directorio de Blogs latinoamericanos sobre bibliotecología y documentación
miércoles, noviembre 05, 2008
SIMPOSIO
Simposio
Jueves 20 de noviembre de 2008
Aula Magna de
Bernardino Rivadavia los invitan al Simposio “Preservación y conservación
de la memoria y las ideas latinoamericanas en las bibliotecas y museos
de América Latina”.
En el marco del XI Congreso Solar, abrimos un espacio para reflexionar sobre el
rol que estas instituciones desempeñan como conservadoras y difusoras de la
memoria y el pensamiento de nuestraAmérica en vísperas del Bicentenario de la
emancipación de nuestros países. Desde esta perspectiva, las mismas son
consideradas “instrumentos de la memoria”, en las cuales desde sus orígenes se
han desarrollado conocimientos, técnicas y procedimientos propios con el fin de
cumplir con su misión. En la actualidad, se enfrentan al importante desafío que
representa reunir, seleccionar, preservar y difundir sus colecciones y documentos
por medio de las nuevas tecnologías para hacerlos más accesibles y asegurar su
permanencia en el tiempo.
Las ponencias que se presentarán son un reflejo de esta problemática,
de las soluciones técnicas que algunas de ellas han encontrado para resolverlas
y, también, de qué manera los investigadores utilizan estos documentos para
generar nuevos conocimientos y rescatar valores e ideas para entender
el pasado y mirar hacia el futuro.
Coordinadoras:
María Marcela Esnaola
Biblioteca de Humanidades "Arturo Marasso"
Departamento de Humanidades,Universidad Nacional del Sur, Argentina
Lic. Norma Bisignano
Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, Bahía Blanca, Argentina
09:00
Apertura
Palabras de bienvenida
09:30
Ponencia
Libros prohibidos en
María Elena Bonora
Biblioteca de Humanidades “Arturo Marasso”, Universidad Nacional del Sur
10:00
Ponencia
El edificio de
Laura I. Villalobos
Universidad Nacional de San Juan
10:30
Ponencia
Aplicación de
Antonio V. Mulone
Servicios de gestión de archivos, microfilmación, digitalización y distribución
de la información documental. Provincia de Santa Fe.
11:00
Ponencia
Preservar referentes políticos y culturales. El caso del patrimonio de
Biblioteca Popular
Norma Bisignano - Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia
Omar Chauvié - Universidad Nacional del Sur
12:00
Receso
14:00
Ponencia
Palabras, sonidos e imágenes. De la memoria barrial al archivo histórico.
Mirta Kircher
Universidad Nacional del Comahue
14:30
Ponencia
Espacios olvidados - Espacios posibles
Dra. Ana Luisa Dozo, Prof. Pablo de Beistegui
Museo y Archivo Histórico Municipal de Bahía Blanca
15:00
Ponencia
La creación del Centro de Documentación y Registro del Patrimonio Cultural de
Viviana Guadalupe Cuevas
Dirección Provincial de Patrimonio Cultural del Instituto Cultural de la
Provincia de Buenos Aires
15:30
Ponencia
Biblioteca Pública “General San Martín”. Cuna de
Facundo Mercadante, Lucía Bourguet, Cristina Amills y Adrián Mendez
Biblioteca Pública “General San Martín”
Secretaría de Cultura de
16:00
Break
16:30
Ponencia
Memorias de papel. Las revistas bahienses de principios del siglo XX en
María de las Nieves Agesta
CIC – UNS – IDAES
17:00
Ponencia
El archivo de actividades culturales de
Ana María Vidal, Universidad Nacional del Sur -CONICET
17:30
Ponencia
Primeras revistas ilustradas en
María Soledad Pessi, Universidad Nacional del Sur- CONICET
18:00
Ponencia
Jorge Luis Borges en sus bibliotecas
Lic. Virginia C. Martin, Universidad Nacional del Sur
18:30
Cierre del Simposio
Inscripción
www.solar-2008.com
Arancel
Asistentes nacionales $ 30,00
Expositores nacionales $ 50,00
Acreditación
Para participantes en todas las actividades del Congreso XI Solar, con entrega de certificado de asistencia y/o certificación de expositor: martes 18 de noviembre a las 8:00 en Av. Alem 1253, Universidad Nacional del Sur.
Para asistir sólo al Simposio en calidad de oyente, no es necesario acreditarse al Congreso.
Más información en www.solar-2008.com



